Los Amigos de El Olivar somos un grupo de personas
enamoradas de este espacio singular: El
Olivar de Chamartín.
Nuestro objetivo es cuidar, proteger y preservar este olivar,
por lo que hemos pedido se le conceda la categoría de Bien
de Interés Cultural.
Consideramos que hay que conservar su gran riqueza
biológica, para que lo puedan disfrutar las generaciones
venideras, no solo por su gran valor botánico sino también
por su valor histórico, ya que éste ha sido un enclave
fundamental en la vida cultural de España a lo largo de
todo el siglo xx.
DESCRIPCIÓN
El
OLIVAR DE CHAMARTÍN está
situado en la manzana que forman las calles Alberto Alcocer, Padre
Damián, Henri Dunant y Menéndez Pidal , rodeada
de grandes edificios se ha mantenido en el centro de la manzana
el último reducto de un olivar centenario cuyo origen se
pierde en la historia.
Ubicación
en el callejero
El olivar
está dividido en dos fincas:
La primera finca, propiedad de la Fundación Areces y sede
de la Fundación Menéndez Pidal, con una superficie
de 3.440 m2, es una pieza rodeada con una hermosa tapia encalada
que tiene su entrada en la calle Menéndez Pidal nº
5, nombrada en honor a su propietario original. En la interesante
vivienda existente en su interior se aposenta la Fundación
Menéndez Pidal, con los archivos y biblioteca personal
de esta personalidad de las letras españolas. Dos piezas
forman la finca, el jardín con 50 olivos (Olea europea),
de ellos 36, de la plantación original, centenarios, un
ejemplar singular de madroño (Arbutus unedo) puede que
uno de los más añejos de la ciudad. A esta arboleda
se añaden: moreras, (Morus spp.) frutales – albaricoques,
perales manzano - cipreses, enebros, membrillos, rosales, parras,
lilos, laureles, romeros, rosales… y el solarium, llamado
Los Baños de Sol por sus antiguos propietarios, pieza especialmente
interesante como reminiscencia de la filosofía naturalista
y sanitaria de sus creadores: don Ramón Menéndez
Pidal y su esposa María Goyri.
La segunda finca, mucho más extensa, de
aproximadamente 20.000 m2, propiedad de la Fundación Olivar
de Castillejo, rodea a la anterior y solo le queda una pequeña
tapia exterior de ladrillo que da a la misma calle Menéndez
Pidal, en el nº 3. Los olivos centenarios con su marco de
plantación a marco real de 8x8 m. continúan en esta
finca con un número de 115, de los que más de 35
son centenarios. Dos preciosas casas de ladrillo están
situadas en la finca y esta se ha ido transformando en un jardín
sin dejar de mantener el olivar y las reminiscencias de sus labores
originales.
Los dos jardines tienen un gran valor, en primer
lugar por la singularidad de la colección de olivos que
aun sobreviven en ellos, cuidados y mimados con esmero, y segundo
lugar por su significado y las plantas de tipo mediterráneo
que los acompañan. Todavía quedan algunas parras
entre los olivos, manteniendo por tanto, el carácter agrícola
original de las explotaciones de olivo mixtas típicas de
Castilla.
La singularidad de este espacio no solo es por
el valor de sus “jardines” y su significado de reducto
agrícola en el centro de la ciudad, por su colección
de olivos centenarios, que ya con ello merecería la mas
alta protección, también por haber sido, al comprarlo
don José Castillejo en 1917 y compartirlo con su colegas
y amigos, don Ramón Menéndez Pidal, don Ignacio
Bolívar, don Luis Lozano y mas tarde don Dámaso
Alonso, que vivieron, crearon y compartieron experiencias en este
entonces reducto intelectual en el campo castellano.
LOS
JARDINES I: El jardín de la casa de José Castillejo
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LOS
JARDINES II: El jardín de la casa de Ramón Menéndez
Pidal >>>